UCAYALI

Actualizado: 30 de jun de 2020


CREACIÓN

Anteriormente el territorio del actual departamento de Ucayali era parte del departamento de Loreto con el nombre de la provincia de Coronel Portillo. Se escindió y fue creado por decisión del pueblo ucayalino y los Pucallpazos, en contra de las autoridades del departamento de Loreto y del frente patriótico de Loreto, el 18 de junio de 1980. Su capital es la ciudad de Pucallpa.

Las provincias de Atalaya, Padre Abad y Purús fueron creadas en 1982, la de Coronel Portillo ya existía desde 1943.

El Departamento de Ucayali, fue creado mediante Ley N° 23099 del 18 de junio de 1980, sobre las bases de las provincias de Ucayali y Coronel Portillo; y por Ley N° 23416 del 1 de junio de 1982 quedó conformado definitivamente con cuatro provincias


PROVINCIAS

Provincia de Cronel Portillo capital Pucllpa

Provincia de Atalaya capital Atalaya

Provincia de Padre Abad capital Aguaytía

Provincia de Purús capital Puerto Esperanza

LUGARES TURÍSTICOS

El Parque Natural Ubicado a 4,2 Km. de la ciudad de Pucallpa (10 minutos en auto, aproximadamente); tiene una extensión de 171 has. Fue creado para proteger y conservar diversas especies animales como: monos, lagartos, otorongos, venados, sajinos, añujes, nutrias, taricayas, garzas, tucanes, loros y otras especies en vías de extinción o situación de riesgo. En el parque, se han trazado senderos que permiten apreciar el trabajo de reforestación con especies típicas maderables y arbustivas silvestres. Uno de los lugares más atractivos es una pequeña laguna, de poca profundidad, en la que se observan peces amazónicos y plantas acuáticas como la Victoria Regia. Además, el parque alberga al Museo Regional de Ucayali, que conserva algunas especies representativas de la flora local y, una gran colección de restos fósiles hallados en los ríos Ucayali, Pachitea, Aguaytía y Urubamba. Una de las piezas más atractivas, es la mandíbula de un gran lagarto o megaterio que habitó en la Amazonía hace unos 10 millones de años. El museo cuenta con varias salas, una de éstas, está dedicada a exponer muestras culturales de los grupos étnicos de la región, como vestimentas tradicionales o algunas piezas de cerámica Shipibo - Conibo de diferentes épocas; en otro ambiente se exponen obras del escultor peruano Felipe Leterstten, caracterizadas por plasmar actitudes cotidianas de los grupos nativos.

Plaza de Armas de Pucallpa Ubicada en el centro de la ciudad, entre las Intersecciones de Jr. Tacna y Jr. Tarapacá, rodeada de abundante vegetación, siendo de construcción moderna, en ella destacan el obelisco de líneas geométricas; la pileta y; algunos bustos erigidos, en recuerdo de los fundadores y pioneros de Pucallpa.

La Catedral de Pucallpa Fue inaugurada el 8 de diciembre de 2005 por el Nuncio Apostólico en el Perú como representante del Santo Padre. Para su construcción, toda la población Ucayalina apoyó con donaciones y trabajos. Su majestuoso edificio hace recordar a las imponentes catedrales del mundo, pero presentada de manera moderna y adaptada a la selva peruana. Dentro de ella están representadas las principales devociones católicas peruanas: el Señor de los Milagros; San Martín de Porres; la Virgen Maria; Santa Rosa de Lima, entre otros. En su interior, en la zona de su altar, presenta una escultura en madera nativa de Cristo crucificado y, arriba de su puerta principal una serie de vitrales con la fe mariana.

La Casa del Escultor Amazónico El Sr. Agustín Rivas se hizo famoso, a nivel internacional, por sus tallados en madera de árboles locales; dentro de sus piezas más conocidas destaca El Cristo de Petróleo, actualmente conservado en el Vaticano. Se encuentra ubicado en Jr. Tarapacá 861.

La Escuela de Pintura Usko Ayar La Escuela de Pintura Amazónica USKO AYAR: “El Ojo de la Selva”, el origen del nombre es quechua arcaico y quiere decir "Príncipe Espiritual o Príncipe Sabio", fundada como tal el 15 de Junio de 1988 por el prestigioso Artista y Profesor Pablo César Amaringo Shuña. Se formó en los inicios del año de 1985, con la participación de niños de escasos recursos económicos del barrio de Fray Martín. Desde entonces la Escuela ha atendido aproximadamente a 3500 alumnos y, ha recibido miles de visitantes extranjeros que 3 vienen a conocer esta experiencia así como las obras pictóricas del Profesor Amaringo. Sin embargo a nivel regional y nacional no ha sido muy difundida y, funciona con muchas dificultades por la falta de recursos materiales y económicos, pero mantiene su vigencia local como patrimonio de Pucallpa.

La Laguna de Yarinacocha Ubicada a 7 Km. al noreste de la ciudad de Pucallpa (15 minutos en auto, aproximadamente). Su origen es consecuencia del estrangulamiento de uno de los meandros del río Ucayali; en temporada de lluvias (diciembre a abril), la laguna se conecta con el río Ucayali a través de canales o "caños"; esta dinámica oscilante de conexión y aislamiento con el río, da a la laguna gran riqueza ictiológica y ocasiona que el color de sus aguas varíe de acuerdo a las estaciones. En la laguna se pueden ver delfines de agua dulce y, pescar doncellas y paiches. En Puerto Callao, embarcadero artesanal de la laguna, se pueden tomar botes para dirigirse diferentes comunidades mestizas y nativas Shipibo - Conibo.

El jardín Etno-Botánico Chullachaqui Se ubica a 9 Km. de Puerto Callao, distrito de Yarinacocha (30 minutos en auto, aproximadamente). Este centro de investigación, fundado en 1988, tiene como objetivos la conservación, la reforestación de la flora amazónica y, la producción y venta de plantas medicinales. Se cuenta con información registrada de más de 2300 especies de plantas medicinales, de las cuales, 600 tienen ya identificadas sus propiedades curativas, como la chancapiedra, la abuta, el jergonsacha, el chuchuhuasi, la uña de gato, el achiote y la sangre de grado. En la laguna Ishishimi, ubicada en el Jardín, se puede pescar y pasear en canoa.

Comunidad Nativa de San Francisco Ubicada a 14 Km. del puerto Callao (45 minutos en bote desde el puerto de Yarinacocha ó 15 minutos en auto desde Pucallpa, aproximadamente). Es el más antiguo y numeroso centro poblado de las comunidades nativas de la etnia Shipibo - Conibo en la zona. Sus habitantes mantienen viva su cultura manifestada a través de la artesanía, idioma, rituales, tradiciones, el uso de plantas medicinales y la utilización de materiales propios de la zona para construir sus viviendas. Los Shipibos - Conibos utilizan el bosque, conservando las tradiciones de sus ancestros, cazan, recolectan y cultivan como parte de sus tareas diarias. Asimismo, se dedican a la producción y venta de artesanía (cerámica, telas pintadas y bordadas, collares y, adornos en general). En los alrededores se pueden realizar caminatas, campamentos y observar la flora y la fauna silvestre. En la misma comunidad, se organizan "noches shamánicas", conjunto de rituales mágicos- religiosos propios de la cultura local.

Comunidad Nativa de Nuevo Destino Ubicada a 16,2 Km. de Puerto Callao (2 horas en bote o 30 minutos en auto desde la ciudad de Pucallpa, aproximadamente); es una comunidad Shipiba, en la que se puede adquirir artesanía, incluso en algunos casos, se mantiene el trueque.

Comunidad Nativa de Santa Clara Ubicada a a14,8 Km. de Puerto Callao, en la margen izquierdo de la laguna de Yarinacocha (55 minutos en bote); es una de las comunidades más organizadas de la zona; sus pobladores se dedican a la agricultura, la artesanía y la pesca

El Velo de la Novia Se ubica en las inmediaciones del Boquerón del Padre Abad, localizada en la Cordillera Azul, es la caída de agua más caudalosa de la zona. El agua fría y cristalina inicia su descenso en forma de un chorro angosto y, a lo largo de sus 40 metros de caída, va ensanchándose hasta alcanzar un promedio de 6 metros a la altura de la poza. La pendiente, con una inclinación de unos 60 grados aproximadamente, favorece la formación de este velo o "abanico invertido". La catarata está rodeada por exuberante vegetación formada por helechos, begonias, orquídeas, guabas y mangos silvestres.

La Ducha del Diablo Esta caída de agua, también, se origina en la Cordillera Azul, en las inmediaciones del Boquerón del Padre Abad; tiene un promedio de 100 metros de altura y está compuesta de saltos de hasta 8 metros. Descubierta por Alonso de Abad en 1757, debe su nombre a una serie de leyendas del lugar, que afirman ver el perfil del diablo en las rocas y percibir una serie de fenómenos sobrenaturales.

El Puente Aguaytía Puente colgante de 850 metros de longitud que atraviesa el río Aguaytía.

El Lago Imiria Ubicado a 200 Km. al suroeste de la ciudad de Pucallpa (3 horas y 30 minutos en bote por los ríos Ucayali y Tamaya). Este lago, de color amarillo oscuro, debe su nombre a la imiria, una pequeña planta flotante de flor amarillo rojizo que, junto a lotos y putuputos, cubre gran parte de sus aguas y orillas en épocas de crecida. El lago, de 38,14 km2 , tiene numerosas entradas a tierra llamadas "resacas" y, unas 15 islas cubiertas de vegetación.

FIESTAS UCAYALINAS

Fiesta Patronal de San Juan Se celebra el día 24 de junio de cada año en las ciudades de Pucallpa y Yarinacocha, en honor al Patrono de la Selva que es San Juan Bautista; esta fiesta es tradicional por el consumo del "Juane" y las danzas folclóricas nativas.

La fiesta de San Juan Bautista alcanza en la selva carácter simbólico por la preponderancia del agua como elemento vital en toda la amazonía, por ello, durante esta festividad se realizan fiestas con bandas típicas y se preparan platos típicos.

Fiesta Carnavalesca Se celebra durante el mes de febrero de cada año: semana de exposiciones de Arte Ucayalino; Corso Carnavalero; la elección a la Reyna del Carnaval; Concursos de arco y flecha y; la tumba de la Humisha.

Fiesta Patronal de San Antonio Es celebrada el 13 de junio de cada año en la localidad de Raymondi.

Fiesta Patronal del Señor de los Milagros Es celebrada el día 24 de octubre de cada año en la ciudad de Iparía.

Festival de la Madera Celebrada durante la segunda semana de noviembre de cada año en la ciudad de Pucallpa.

DANZAS


1- Danza Ani Sheati

Esta danza es fiel representante del entorno que la vio surgir, la selva amazónica, rica en follaje y humedad, sonidos de animales salvajes y la acción de la naturaleza.

Su nombre significa “danza de las macanas”. Es uno de los ritos más importantes de la vida social y espiritual de la cultura del grupo étnico shipibos-conibos.

Antiguamente se utilizaba junto con otros instrumentos para el rito de iniciación a la pubertad de las niñas. Se invitaba a todas las comunidades vecinas que eran recibidas con cantos, danzas y banquetes.

La danza tiene dos partes; la marcha o entrada de la mujer que será bautizada, y el movido. Los instrumentos que se utiliza son el bombo, tambor, quena pentafónica y maracas.

2- Danza Io Patati

Danza ritual guerrera de las comunidades shipibos-conibos y shetebos. Esta danza representa a ambas etnias en busca de alimento a orillas del río, pescando o cazando.

En ocasiones, cuando la comida era escasa, los cazadores de ambos bandos se peleaban entre ellos para acaparar la mayor cantidad de comida posible para su grupo.

A veces, se producía la muerte de alguno de sus miembros, por lo cual invocaban al dios Patati para que trajera la paz.

Se utiliza la vestimenta típica de las etnias: coronas bordadas, collares de semillas, arcos y flechas, macanas o lanzas. Las mujeres utilizan corona de plumas, faldas con bordados típicos.

Se acompaña con el sonido del bombo, redoblante, quena y maracas.

3- Danza del Sitaracuy

La danza Sitaracuy tiene origen en el nombre de una hormiga, el sitaraco, una hormiga salvaje de la zona.

La característica de esta danza es que la pareja danzante debe darse pellizcos simulando la actitud agresiva de las hormigas. Además deben simular dolor como si hubiesen sido mordidos por el insecto. Se baila en pareja, entrelazados por el brazo.

El ritmo es fuerte, se salta, se agitan las manos, el cuerpo se inclina hacia arriba y abajo. Cuando el ritmo aumenta comienzan los pellizcos que el danzante debe intentar esquivar.

4- La Izana

Oriunda de la selva peruana, se considera una danza de adoración. Se realiza en homenaje a la flor de la Cañabrava.

Esta planta se utiliza en la construcción de casas, cercos y otras construcciones. Se representa la adoración a dicha flor con la vestimenta nativa yagua que consiste en falda corta y blusa a la cintura. Con una corona y pinturas rituales en el cuerpo, y sin calzado.

5- Ritual de la boa

La danza de la boa es una danza típicamente ritual de los nativos del Alto y Bajo Ucayali. Los habitantes de esta región rinden pleitesía a la boa, para que sus cosechas de yuca, plátano y café sean fructíferas.

En el ritual se utilizan serpientes vivas. La música es un movido típico amazónico, ritmo ritual que se baila acompañado por el tambor, la quenilla, el bombo, el manguare y las maracas.

Hombres y mujeres, con los cuerpos pintados ritualmente manipulan las serpientes al ritmo de los instrumentos.


L I T E R A T U R A

LEYENDAS

LOS DIABLOS DEL MONTE

(De Pucallpa.com “Ciudad de la Tierra Colorada”

Don Lobo, un experto montaraz, iba casi a diario cazar Huanganas en un monte lejano y solitario. En la búsqueda de los cerdos salvajes, encontró un día, un bosque de wicungos con sus frutos ya maduros, frutos que son el alimento predilecto de estos animales salvajes. Los recogió pacientemente y llenó su bolsa de chambira.

En el suelo, quedaban aún las frescas pisadas de las Huanganas. (Son de una gran manada), se dijo a sí mismo don Lobo. Esa información fue suficiente para él y retornó a su casa contento de su suerte. Al día siguiente regresó al mismo lugar para levantar una barbacoa, una especie de altillo, desde donde dispararía a sus presas.

Como era un experto, no tardó demasiado tiempo en construir la barbacoa. Sacó sus pertrechos de caza. Sus cartuchos envueltos en un plástico, su infaltable cigarro siricaypi y su linterna de cuatro pilas. Su cuchillo nuevo de cocina brillaba en lo alto.

Después de regar los wicungos debajo del árbol, el montaraz se subió a la barbacoa y templó rápidamente su mosquitero viendo que los zancudos aparecían por miles. Y antes de entrar a refugiarse de los insectos frotó su cuerpo con unas hierbas hediondas, para que los animales no sientan su presencia.

Y mientras esperaba la llegada de la manada de huanganas, pensó: “Si vienen cien huanganas en la manada, trataría de matar sólo cincuenta", se decía emocionado, pero los cerdos no llegaban, y seguía hablándose a sí mismo: “con cincuenta tengo para sacar quinientos soles, si es que me pagan a diez cada una. Más las pieles, que los venda a tres soles nomás, son ciento cincuenta, sumando obtendría seiscientos cincuenta, hasta les podría hacer una rebajíta..."

Sacando sus cuentas, el montaraz, ocupaba su mente en la soledad del monte. Pero, los animales no aparecían y la noche avanzaba, felizmente para don Lobo la luna alumbraba el bosque con su luz amarilla y en los claros era fácil distinguir a cualquier animal.

De pronto, comenzó a percibir el griterío de los animales. “¡Ya vienen!", se alegró el montaraz.

Inmediatamente preparó su arma. Cargó su linterna con las pilas nuevas que había comprado en la bodega, y por una rendija del mosquitero, con el cañón del arma hacia afuera, espiaba atento cualquier movimiento.

Repentinamente los gritos se alejaron, al parecer, las huanganas habían elegido otro wicungal ese día.

Al poco rato, le sobrevino un sueño al cazador, y para no dormirse encendió su cigarro. Y ocupó su mente otra vez para no caer en los brazos de Morfeo. “Con la plata de la venta, me compraré dos pashnas preñadas. Que nazcan, pues, seis de cada parto, tendría doce, más las dos madres, tendría catorce. Cuando crezcan y se empreñen, nacerán..."

A las doce de la noche, cuando cabeceaba de cansancio, unos gritos extraños le despertaron. Él sabía que las voces no eran de las huanganas, ni de los sajinos, era ya muy tarde para que sean ellos, por eso prestó mayor atención. Después de unos minutos vio, que por el camino de los cerdos, se acercaban hacia él varios hombres, humanos como nosotros, vestidos de negro y con el rostro cubierto hasta la nariz por un trapo rojo.

Se sentaron debajo del altillo. Prendieron sus lámparas y sobre una mesa improvisada comenzaron a jugar a las cartas. Apostaban bastante dinero. Jugaban con monedas que brillaban como si fueran de oro.

Don Lobo, un hombre que no le tenía miedo al monte, ahora sí que empezaba a asustarse. Pero, lo que le daba valor era que los extraños no se habían dado cuenta de su presencia.

Terminado el juego se entretuvo escuchando durante horas algunas historias de cómo esos hombres se habían perdido en la inhóspita selva. Contaban, con lujo de detalles, lo que les había pasado. Uno de ellos contó que encontró en su camino a un hombre que le hizo perder en el bosque con mentiras de encontrar mejor caza en la falda de un cerro. Otro contó que una manada de tigres negros comenzaron a perseguirle día y noche, pero que, aparentemente no le querían comer, sino asustar.

El montaraz, que ya estaba a punto de dormirse cuando llegaron los diablos, se despertó del todo al oír una historia que le impresionó, dijo el hombre, que regresando de mantear, sus perros lo desconocieron y comenzaron a ladrarle como si fuera un extraño. Dijo que trató de conquistarles con caricias, pero los canes no permitían que se acerque.

Entonces no tuvo más remedio que hacer uso de su arma y matarlos. Y al rato, después de estar muertos, los perros se levantaron, y así heridos le perseguían todo rabiosos, y cuando le alcanzaban le desgarraban las piernas a mordiscones: Entonces, para escapar de los sanguinarios perros se trepó a un árbol en donde esperó la noche, y se salvó de los malditos canes cuando, por arte de magia, desaparecieron al ver que unos hombres vestidos de negro llegaban a jugar las cartas.

Don Lobo, ahora sí que estaba aterrorizado, pero, aún pensaba. Al notar que el aguardiente se les había terminado a los shapshicos, lanzó un chorro de orina haciendo caer sobre la mesa de juego.¡Vino del cielo!.......¡Vino del cielo! - gritaban alegres los diablos. Y agarrando sus vasos trataban de embocar en el cañito. Los hombres. de negro se disputaban el líquido que luego tomaban saboreándolo y como estaban borrachos ya no distinguían los sabores.

Al llegar la madrugada, los diablos se despidieron citándose para la próxima semana. Don Lobo, aún desconfiado, se bajó de la barbacoa con la esperanza de que a alguien se le hubiere caído, por lo menos una monedita. Su sorpresa fue muy grande, debajo del árbol no había quedado ninguna huella de gente extraña.

Entonces el montaraz regresó a su casa preocupado. Y antes que lIegara a sus linderos sus perros comenzaron a ladrarle y a morderle las piernas como si no le conocieran. Entonces don Lobo no tuvo más remedio que matarlos y regresarse al monte.

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